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El Aloe Vera y la Piel

La piel actúa como protectora y aislante del cuerpo de las agresiones del medio ambiente. La misma está compuesta por 3 capas principales y, a su vez, por varias subcapas.
- Epidermis: Es la capa exterior de la piel. La totalidad de la superficie dérmica se renueva completamente en unos pocos días, con mayor rapidez durante la noche. En esta capa se encuentran los poros, es decir la terminación de los conductos de las glándulas sebáceas y sudoríparas, cuya importancia es crucial en la formación de arrugas, la flexibilidad y la suavidad de la piel.
- Dermis: Es la capa intermedia. Contiene vasos sanguíneos y linfáticos, que permiten la irrigación, y terminales nerviosas, que posibilitan el sentido del tacto y la captación de las condiciones del entorno. También se encuentran en ella las raíces del cabello y las glándulas sudoríparas y sebáceas. Estas glándulas proporcionan la materia grasa que mantiene flexible al cabello, y su menor o mayor aporte condiciona si el mismo es graso, normal o seco.
Mediante las glándulas sudoríparas se elimina el exceso de agua (sudor).
Las fibras elásticas son responsables de la flexibilidad de la piel y las de colágeno determinan su firmeza. La mala conservación de las mismas provoca piel seca, escamosa y resquebrajada, arrugas, flaccidez y rugosidad.
- Hipodermis: Nexo de unión entre las capas externas y los tejidos subyacentes.
La acumulación de impurezas forma una capa que se deposita sobre la piel y obstruye los poros, impidiendo que éstos cumplan con sus funciones (eliminación de sustancias nocivas, intercambio hídrico, remoción de células muertas, lubricación de la epidermis y regulación de la temperatura corporal). El Aloe Vera desobstruye los poros, transformando los depósitos grasos en sustancias jabonosas de fácil remoción con el aseo cotidiano. Es un poderoso astringente que limpia profundamente las 3 capas de la piel. A esta propiedad del Aloe se la llama Saponificación.
Las propiedades regeneradoras del Aloe Vera se basan en las vitaminas y azúcares vegetales, que flexibilizan las fibras elásticas de la dermis, fortifican las fibras de colágeno y estimulan la reproducción de células epiteliales.
Existen 2 maneras de aplicar el Aloe sobre todo el cuerpo:
1) Masajear suave y lentamente la piel con Crema de Aloe Vera, para que la misma se absorba sin aumentar la temperatura de la piel.
2) Verter Gel de Aloe Vera en el agua caliente de la bañadera y permanecer dentro de ella durante 20 minutos. Acompañar con fricciones en todo el cuerpo para desobstruir los conductos y permitir que los agentes limpiadores penetren las capas más profundas.
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